Al mes de abril del 2026, las exportaciones peruanas de palma aceitera alcanzaron US$ 57.6 millones, una contracción de 16% frente a los US$ 68.9 millones exportados en el mismo periodo del 2025. Los envíos peruanos pasaron de aproximadamente 57,773 toneladas a cerca de 48,459 toneladas, lo que equivale a una reducción de 16%. El precio promedio se mantuvo por US$ 1.19 por kilogramo en ambos periodos. Este comportamiento indica que la caída en el valor exportado respondió fundamentalmente a una contracción del volumen embarcado.

A nivel mensual, enero concentró la mayor proporción del valor exportado en el periodo, representando el 31% del total con US$ 17.8 millones y un precio de US$ 1.12 por kilogramo. Febrero aportó el 25% con US$ 14.3 millones, mientras que marzo y abril acumularon el 24% y el 20%, con US$ 13.8 millones y US$ 11.6 millones respectivamente. El comportamiento mensual refleja una tendencia decreciente a lo largo del periodo de análisis, siendo abril el mes con la contracción más pronunciada frente al mismo mes del 2025.
Colombia se posicionó como el principal mercado del aceite de palma peruano en el primer cuatrimestre del 2026, con una participación del 32.9% del valor total exportado, equivalente a US$ 18.9 millones y aproximadamente 17,602 toneladas a un precio promedio de US$ 1.08 por kilogramo. Este resultado supone un cambio importante de un año a otro, durante el mismo periodo del 2025, Colombia concentraba apenas el 7.0% del valor con US$ 4.8 millones. La empresa Sol de Palma S.A. fue la de mayor protagonismo en este mercado, acumulando US$ 15.4 millones y cerca de 14,534 toneladas.

Por su parte, Chile ocupó el segundo lugar con el 29% del valor exportado, US$ 16.7 millones y cerca de 12,793 toneladas a un precio promedio de US$ 1.31 por kilogramo, el más elevado entre los principales destinos del periodo. En el 2025, Chile representó el 17% con US$ 11.8 millones, lo que lo convierte en el único mercado de gran escala que mostró crecimiento tanto en participación como en valor absoluto. Dos operadoras concentraron prácticamente la totalidad de los envíos: la empresa Elementa Foods Perú S.A.C. con US$ 9.1 millones y aproximadamente 6,560 toneladas, mientras que Industrias Del Espino S.A. aportó US$ 6.1 millones y cerca de 5,200 toneladas.
México fue el tercer destino en importancia con el 20.6% del valor total, US$ 11.9 millones y cerca de 9,963 toneladas a US$ 1.19 por kilogramo. Su caída frente al 2025 es significativa: en ese periodo lideraba los envíos con el 27% del total y US$ 18.5 millones. Sol de Palma S.A. dominó ampliamente este mercado, con US$ 8.5 millones y alrededor de 7,390 toneladas a US$ 1.15 por kilogramo.
Finalmente, Brasil, Guatemala y Ecuador completaron el grupo de mercados con participación relevante. En los tres casos, la totalidad de los envíos fue operada exclusivamente por la empresa Industrias del Espino S.A., lo que refleja una fuerte orientación de esta empresa por los mercados más cercanos, dónde exportó $3.2 millones, US$ 2.6 millones y US$ 1.9 millones respectivamente.

Respecto a la composición de la oferta exportada, el aceite de palma dominó el periodo con el 84.4% del valor total, sumando US$ 48.6 millones y aproximadamente 40,725 toneladas a un precio promedio de US$ 1.19 por kilogramo. La manteca y estearina de palma completó el cuadro con el 15.6% restante: US$ 9.0 millones y cerca de 7,733 toneladas a US$ 1.17 por kilogramo. Esta distribución contrasta con la del mismo periodo del 2025, cuando la forma procesada concentraba el 13% restante con US$ 8.9 millones y aproximadamente 6,895 toneladas.
La producción de palma aceitera en el Perú se concentra principalmente en las regiones de San Martín y Ucayali, donde la Amazonía peruana ofrece condiciones favorables para el cultivo: suelos profundos, abundante precipitación, temperaturas estables y alta luminosidad.
Pese a la contracción registrada en el primer cuatrimestre del 2026, la base productiva del sector se mantiene sólida, ya que la palma aceitera es un cultivo con una vida productiva comercial de alrededor de 25 años, que incluso puede extenderse por más de 50 años. Además, destaca por su elevada productividad frente a otras oleaginosas y sus rendimientos significativamente superiores. En ese contexto, la continuidad de las inversiones en regiones como San Martín y Ucayali, junto con la diversificación de mercados que se viene observando, será determinante para fortalecer el desempeño exportador de este producto en los próximos años.
