Un primer semestre fuerte y un tercer trimestre más lento
Entre enero y septiembre se exportaron 43,328 toneladas por US$ 72 millones, 10% más en volumen y 3% menos en valor que en el mismo periodo de 2025. El precio promedio pasó de US$ 1.89/kg a US$ 1.67/kg, 12% de caída.
El primer semestre permitió exportar 27,082 toneladas, 26% más que un año antes, aunque el valor apenas creció 3%. En el tercer trimestre, entre julio-septiembre, sumó 16,246 toneladas y US$ 26.3 millones, 9% menos en volumen y 12% menos en valor. Es la primera señal de ajuste de la oferta peruana a un mercado con precios bajos.


El jengibre fresco explica 77% del valor exportado a septiembre. Su volumen creció 12% hasta 37,704 toneladas, mientras su precio bajó de US$ 1.69/kg a US$ 1.48/kg. Los derivados del jengibre amenizan la caída: el jugo sumó US$ 8.1 millones (-14% respecto de 2025) y el jengibre deshidratado y en polvo US$ 5.5 millones (4%), con precios que duplican al del fresco.

Estados Unidos compra más volumen y Europa paga menos
Estados Unidos recibió 24,548 toneladas entre enero y septiembre, 16% más que un año antes, pero pagó US$ 41 millones, 4% menos; concentra 57% del valor. Países Bajos, segundo destino y puerta de entrada a la Unión Europea, compró 8,276 toneladas (6% menos) por US$ 13 millones (12% menos). Canadá (2,789 toneladas, 77% más), España y Reino Unido, que pasó de exportar de US$ 0.5 millones a US$ 1.3 millones, fueron los destinos con mayor crecimiento.
La oferta sigue repartida en varias empresas. Exportaron 142 compañías, menos que las 169 de enero-septiembre de 2025, y las cinco primeras reúnen 28% del valor. Agronegocios La Grama lidera con US$ 5.5 millones, seguida de We Fruit (US$ 3.9 millones, casi el triple que en 2025), la Asociación de Productores Tsinani de la Selva Central, de Pichanaki (US$ 3.9 millones) y La Campiña Perú (US$ 3.6 millones).

Sobreoferta mundial y estándares más estrictos en Europa
La caída del precio tiene un origen claro: China. Entre marzo y mayo, sus envíos de jengibre a Europa duplicaron con creces los del año anterior, y hoy el jengibre chino se importa a casi la mitad del precio de 2025. Brasil, recibe el mismo golpe: el precio que obtiene ya no cubre sus costos de producción, porque el jengibre chino llega mucho más barato.
A la presión de precios se sumó una restricción sanitaria que golpea al Perú directamente. Desde abril, la Unión Europea exige certificar que los rizomas están libres de la bacteria Ralstonia. Asimismo, debido a las alertas, Brasil tendría que asumir el costo de la certificación y monitoreo para mantener a Europa como su mercado principal. El Perú, en cambio, perdió espacio.
En julio, las autoridades peruanas aprobaron medidas transitorias para certificar el jengibre y la cúrcuma que se envían a la Unión Europea y al Reino Unido: certificación de lugares de producción y plantas de tratamiento, más trazabilidad y menos exportadores habilitados. El efecto ya está en los datos. Países Bajos, puerta de entrada a Europa, compró 6% menos volumen y pagó 12% menos. Por ello, los contenedores que dejaron de entrar a Europa se fueron a Estados Unidos, donde el volumen subió 16% y el valor bajó 4%, porque el exceso de oferta, hundiendo los precios. Sin embargo, el último trimestre traería un respiro corto: en Norteamérica la demanda se fortalece desde octubre y se mantiene alta hasta febrero por las fiestas y el invierno.
El clima no es la principal amenaza inmediata. Si bien se esperan condiciones climáticas atípicas para este y el próximo año, para la Amazonía, donde Pichanaqui y la selva central concentran más del 90% del jengibre exportado, pronostica lluvias normales o inferiores a lo normal. El riesgo para la cosecha es menor que en la costa, aunque será importante estar pendientes del estado de las carreteras y del transporte desde las zonas productoras hasta los puertos de embarque.
En Fresh Fruit se estima que el año cerrará con 61,543 toneladas y US$ 101 millones. La cifra podría subir si el monitoreo sanitario da resultados y el jengibre peruano recupera aceptación en la Unión Europea, mercado que paga más por tonelada de jengibre con ciertos parámetros, ya que en estos últimos meses la diferencia la decide más el precio internacional que la cantidad que el Perú pueda exportar. Para 2027 se espera un año de cautela, donde la intención de siembra apunta a un menor volumen y mejores precios para la próxima campaña. Asimismo, recuperar el acceso pleno a Europa será crucial para no depender solo del mercado estadounidense.
