Septiembre: un mes que todavía se está escribiendo
Al 2 de octubre, septiembre aparece con US$ 1,242.4 millones de agroexportaciones registradas, frente a US$ 1,608.5 millones del mismo mes de 2025. La caída de 22.8% no describe el mercado sino el rezago con el que las declaraciones terminan de ingresar al sistema: agosto, que hace un mes figuraba con US$ 1,285.6 millones, hoy suma US$ 1,520.6 millones. Con un comportamiento similar, septiembre debería sumar unos US$ 240 millones adicionales y cerrar en torno a US$ 1,480 millones, todavía 8.0% por debajo del septiembre de 2025, que fue el mes más alto de ese año hasta entonces.
Lo que el rezago no altera es el precio, y ahí está la noticia del mes. El arándano se vendió a US$ 6.06 por kilogramo, 15.6% menos que en septiembre de 2025 (US$ 7.18/kg), en el arranque del tramo más pesado de su campaña. El café cayó a US$ 5.40/kg (-24.7%) y el cacao a US$ 4.82/kg (-38.8%). Entre los tres explican la mayor parte de la brecha: el arándano registra US$ 186.4 millones menos que hace un año, el café US$ 132.7 millones menos y el cacao US$ 75.6 millones menos. Entre enero y agosto, café y cacao han estado de forma consistente afectando a las exportaciones por sus precios bajos, sin embargo, en septiembre, arándanos se ha unido al grupo afectando el resultado de este año.
Del otro lado, septiembre trae dos señales de calendario. La uva de mesa embarcó 27,100 toneladas, casi cinco veces las 5,800 de septiembre de 2025, casi todas despachadas por la aduana de Paita: la campaña del norte se adelantó. Y la mandarina movió 41.0% más valor que hace un año, con 38.6% más volumen, una cola de campaña más larga después de meses de fruta retenida por falta de color. El espárrago completa el lado positivo, con 24.9% más FOB y un precio de US$ 4.35/kg (+15.7%).
Por destino, la foto de septiembre repite la del año. Con lo registrado hasta ahora, México es el único gran mercado que crece con claridad (+42.7%), empujado por la uva temprana, mientras Estados Unidos, Países Bajos y Alemania aparecen abajo por el arándano, el café y el cacao. China registra la mitad de lo que compró en septiembre de 2025, otra vez por el arándano.
El acumulado: un empate que pagan el cacao y el café
Entre enero y septiembre de 2026 el agro peruano tiene registrados US$ 9,335.8 millones, 2.3% menos que los US$ 9,557.6 millones del mismo periodo de 2025. Con el rezago de septiembre, el acumulado real rondaría US$ 9,575 millones: prácticamente el mismo nivel del año pasado (+0.2%). Los ocho primeros meses ya están cerrados y suman US$ 8,093.4 millones, 1.8% más que en enero–agosto de 2025; agosto terminó en US$ 1,520.6 millones, solo 3.8% por debajo del agosto récord del año pasado.
En volumen el año va ligeramente arriba: 3.79 millones de toneladas registradas frente a 3.76 millones (+0.6%). El precio implícito promedio, en cambio, bajó de US$ 2.54 a US$ 2.46 por kilogramo. El agro exporta un poco más y cobra un poco menos, y esa aritmética tiene nombre propio: dos productos cuyo precio internacional se corrigió con fuerza.
El cacao exportó US$ 624.6 millones en nueve meses, 51.4% menos que en 2025. Son US$ 659.4 millones menos, la mayor caída de todo el agro. El cacao en grano explica casi todo: pasó de US$ 801.4 a US$ 325.1 millones porque su precio se desplomó de US$ 8.29 a US$ 4.39 por kilogramo (-47.0%) y su volumen cayó 23.3%. Aun así, 120 empresas exportaron cacao en grano, exactamente las mismas que el año pasado: el negocio se achicó, pero nadie se fue.
El café en grano restó otros US$ 178.3 millones (-15.6%) con un patrón distinto: el volumen se mantuvo prácticamente igual (-1.2%) y la pérdida es casi enteramente de precio, que bajó de US$ 7.45 a US$ 6.37 por kilogramo. Juntos, cacao y café facturaron US$ 1,588.4 millones frente a US$ 2,425.1 millones en 2025: US$ 836.7 millones menos.
Si se los deja de lado, el resto del agro exportó US$ 7,747.4 millones, 8.6% más que en enero–septiembre de 2025. El sector no está estancado; está absorbiendo la normalización de dos commodities que en 2025 vivieron precios excepcionales. Y, la noticia complicada, con el peor Fenómeno del Niño de la historía, el año 2026 solo muestra los indicios de lo que se debe de confirmar el 2027. Las labores culturales de los cultivos han sido demandantes en inversions el 2026 y seguirán siendo importantes el 2027 para disminuir los efectos climáticos. No todos los productores podrán soportar el 2027 como lo han hecho el 2026, por lo cual, los impactos el 2027 sobre las agroexportaciones pueden aún estar lejos de notarse. Sin embargo, las nuevas inversiones en Perú van a permitir que el impacto, medido de un año a otro, no sea tan importante, aunque, lo dejado de crecer sí será importante. Por ello, el 2028 se espera que haya un efecto rebote desde el último trimestre de ese año y que ponga a Perú a pocos pasos de pasar los 20 mil millones de dólares en agroexportaciones antes del 2030.
La fruta fresca pone el contrapeso
La fruta fresca sumó US$ 4,801.7 millones en nueve meses, 12.3% más que en 2025 (+US$ 525.2 millones). Lo notable es cómo crece: con apenas 0.9% más volumen, casi todo el aumento viene de mejores precios.
La uva y el arándano empatan como los mayores aportantes del año, cada uno con alrededor de US$ 183 millones adicionales. La uva llega a US$ 842.9 millones (+27.8%) con 9.7% más volumen y un precio 16.6% mayor, de US$ 2.47 a US$ 2.87 por kilogramo. El arándano suma US$ 1,555.6 millones (+13.4%) por la vía contraria: 13.4% más kilogramos y un precio que no se movió en el acumulado (US$ 6.87/kg), aunque septiembre ya muestra que esa estabilidad se está rompiendo. El calendario explica buena parte de la historia: el arándano fresco embarcó 30,900 toneladas en julio y 60,600 en agosto, frente a 15,900 y 46,900 del año pasado, de modo que la campaña llegó antes y con más fruta, y llega a su pico de octubre con el mercado ya abastecido. La palta sigue siendo el primer producto del agro con US$ 1,697.4 millones (+6.7%), con el mismo volumen que el año pasado y 6.9% más de precio. Es también un negocio que se ordena: la palta fresca la exportaron 311 empresas, frente a 344 en el mismo periodo de 2025.
En el resto de la canasta domina el mismo patrón de menos fruta, mejor pagada. El mango creció 3.1% en valor con 13.5% menos volumen y un precio 19.2% mayor; el espárrago, 4.6% con 9.7% menos volumen y 15.9% más precio; y la mandarina perdió 12.1% de volumen pero solo 3.6% de valor gracias a un precio 9.6% más alto. La granada (+29.2%), el banano (+21.4%), la quinua (+19.9%) y la palma aceitera (+18.3%) completan el grupo de los que crecen con fuerza.
El mapa de destinos se mueve con la canasta
Estados Unidos sigue siendo el primer destino con US$ 3,041.3 millones, 2.2% menos que en 2025. Dentro de ese número casi plano hay un vuelco completo: el arándano sumó US$ 163.0 millones, la uva US$ 41.7 millones y el espárrago US$ 24.4 millones, mientras el cacao restó US$ 109.3 millones, el café US$ 89.8 millones y la palta US$ 76.7 millones. Países Bajos crece 4.2%, hasta US$ 1,580.7 millones, con la palta (+US$ 83.4 millones) y la uva (+US$ 41.0 millones) compensando con holgura la caída del cacao (-US$ 99.3 millones).
Los mercados que más ganan son latinoamericanos. México sube 22.4% (+US$ 68.5 millones) con uva, mandarina y páprika, y Colombia 24.3% (+US$ 52.6 millones) con aceite de palma y uva. Reino Unido (+11.7%), Chile (+7.0%) e Israel, que más que duplica sus compras, completan la lista. El agro peruano llegó en nueve meses a 134 países, dos menos que en 2025: el mapa no se achica, se reordena.
Las mayores caídas están en los destinos del café y del cacao: Alemania pierde US$ 104.9 millones (-30.4%), Bélgica US$ 82.4 millones (-31.3%) y Malasia US$ 66.6 millones (-56.0%). China retrocede 15.6% por un solo producto, el arándano (-US$ 76.7 millones), y Japón cae 26.3%.
Por aduana, el mismo efecto se ve con nitidez. La Marítima del Callao, por donde se despacha buena parte del cacao y del café, cae 17.2% (-US$ 657.5 millones). Pisco es la aduana que más crece en valor (+US$ 271.2 millones, +24.6%), seguida de Salaverry (+6.2%) y Chancay (+12.5%), mientras Paita se mantiene estable (-0.8%) y Mollendo casi duplica su actividad (+86.1%).
Más empresas y menos concentración
Entre enero y septiembre exportaron 2,448 empresas, 28 más que el año pasado, y 786 superaron el millón de dólares. El peso de las más grandes sigue bajando: el top 10 concentra 18.1% del FOB frente a 20.8% en 2025, y el top 50, 44.9% frente a 48.3%. La razón es la misma que en los meses previos: varias de las mayores exportadoras de 2025 eran comercializadoras de cacao y café, y son justamente las que se achicaron.
Camposol lidera con US$ 309.4 millones (+0.9%), seguida de Machu Picchu Foods con US$ 249.8 millones pese a caer 35.2%, y Danper Trujillo con US$ 187.8 millones. Las caídas genuinas son casi todas de cacao y café: Machu Picchu Foods (-US$ 135.4 millones), Agro San Gerardo (-US$ 89.0 millones), Olam Agro Perú (-US$ 81.4 millones), Sumaqao (-US$ 49.1 millones) y Cafetalera Amazónica (-US$ 43.9 millones). Los crecimientos son de fruta fresca: Avocado Packing Company (+US$ 38.5 millones), Agrícola Andrea (+US$ 31.9 millones), Sociedad Agrícola Drokasa (+US$ 28.4 millones), El Pedregal (+US$ 26.9 millones) y Hass Perú (+US$ 26.6 millones). Entre los que irrumpen con fuerza figuran TA Export, que duplica sus envíos (+US$ 30.6 millones), y QBerries, que pasa de prácticamente cero a US$ 30.7 millones en arándano.
Algunos saltos son reordenamientos y no actores nuevos. Viru S.A. cae US$ 146.4 millones, pero aparecen Viru Avocado, Viru Frozen y Viru Fine Foods; sumadas, las cuatro razones sociales pasan de US$ 194.0 a US$ 209.9 millones (+8.2%). Lo mismo ocurre con Exportadora San Ramón, que aparece el mismo año en que desaparece ASR Trading.
El niño: lo que ya se ve y lo que viene
En nuestra nota de septiembre estimamos que, en el escenario extraordinario, el Top 20 agroexportador exportaría en todo 2026 un volumen 7.1% menor y un valor 3.2% menor que en un año sin El Niño: unas 4.29 millones de toneladas y US$ 12,093 millones, frente a 4.62 millones de toneladas y US$ 12,493 millones sin fenómeno. La referencia no es 2025, sino lo que el sector habría exportado este año sin el calentamiento. Y el golpe más fuerte quedó ubicado en 2027, con un volumen 13.5% menor y un valor 8.9% menor.
La proyección se actualiza con cada mes de dato real. Agosto llegó mejor de lo previsto, porque el arándano y la uva adelantaron sus campañas, y con la proyección actualizada con dato real a agosto el impacto estimado para 2026 se moderó a -5.7% en volumen y -1.5% en valor. Fresh Fruit actualizará la proyección con el dato de septiembre en su próxima entrega. Ese adelanto tiene una lectura que conviene no perder: la fruta que se embarcó antes ya no estará en los meses de lluvia, y el daño de la floración se cosecha en 2027. El cierre del año dependerá de la intensidad con que las lluvias de noviembre y diciembre lleguen al norte.
Lo que ya está a la vista es el canal térmico, el de los cultivos que necesitan frío, tal como lo anticipamos. La aceituna embarca 31.5% menos volumen que en 2025, y entre mayo y septiembre las caídas mensuales van de 46% a 63%. La mandarina pierde 12.1%, la cebolla 12.7% y la páprika 22.5%. El mango acumula 13.5% menos volumen, y septiembre, ya en la antesala de la campaña 2026-2027, viene 14% abajo.
También aparece el colchón de precios, incluso más ancho de lo previsto. El mango cobra 19.2% más por kilogramo, la aceituna 12.5%, la mandarina 9.6% y la cebolla 8.2%; la páprika, 56.7% más. Por eso el valor de estos productos cae mucho menos que su volumen o incluso crece. El caso que se aparta es el limón: volumen casi igual (-1.5%) y precio 13.8% menor, un producto del norte cuyo golpe está proyectado para el verano.
La granada confirma el calendario: cerró su campaña de 2026 con 29.7% más volumen, porque su daño por falta de frío recién se verá en la cosecha de 2027. Y en el café y el cacao, el dato real va por otro camino que el del clima: el café casi no pierde volumen (-1.1%) y el cacao pierde 15.9%, pero en ambos lo que domina es el precio.
Lo que muestra el embarque: vías, puertos y navieras
El 93.0% del valor del agro sale por mar (US$ 8,686.8 millones), 4.4% por avión (US$ 411.9 millones) y 2.5% por tierra (US$ 237.0 millones). Los envíos terrestres salen sobre todo por Tumbes, hacia Colombia y Ecuador, y por Tacna y Desaguadero, hacia Chile y Brasil.
Dentro de la carga marítima con puerto identificado, el Callao concentra 61.3% (US$ 4,865 millones), Paita 29.3% (US$ 2,327 millones), Paracas 6.4% (US$ 509 millones), Chancay 2.9% (US$ 231 millones) y Salaverry apenas 0.1%. En el Callao, el terminal de DP World mueve US$ 3,120 millones y el de APM Terminals US$ 1,668 millones.
La aduana donde se despacha una exportación no siempre es el puerto por donde sale. De lo que se despacha en la aduana de Salaverry, 48% se embarca en el Callao y 47% en Paita; por el muelle de Salaverry salen apenas US$ 6 millones de agro en nueve meses. En Pisco, 58% del valor despachado se embarca en el Callao y 37% en el terminal de Paracas, y en la aduana de Chancay el 77% sale por el Callao. Lo despachado en Chiclayo sale en 89% por Paita.
Del otro lado del océano, el agro peruano llega a 369 puertos. Rotterdam recibe 14.0% del valor (US$ 1,117 millones) y Filadelfia 11.6% (US$ 924 millones); detrás vienen Miami, Algeciras, Manzanillo, Nueva York, Vlissingen, London Gateway y Shanghái. En la carga marítima, cuatro empresas de transporte reúnen casi 70% del valor: Ian Taylor (18.0%), Maersk (16.7%), Trabajos Marítimos (16.2%) y MSC (16.0%), seguidas de Citikold (10.4%), Cosmos (6.2%) y Cosco (4.5%).
La vía aérea mueve solo 4.4% del valor, pero a un precio promedio de US$ 7.01 por kilogramo, casi el triple que la carga marítima (US$ 2.51/kg). El espárrago es su principal producto (US$ 110.3 millones), seguido del arándano y del mango. LATAM lleva 25.4% de ese valor y KLM 12.8%, seguidas de Atlas Air, Delta, Iberia y Air Europa.
Quiénes compran y cuánto paga cada mercado
En lo que va de 2026, unos 6,700 grupos empresariales de todo el mundo compraron productos agrícolas peruanos. Es un mercado mucho más atomizado que el de los exportadores: los diez mayores grupos compradores reúnen 11.8% del valor, frente al 18.1% que concentran las diez mayores exportadoras, y los 50 primeros suman 30.1%. Solo 160 grupos superan los US$ 10 millones en nueve meses.
Tres de cada cuatro dólares van a importadores y comercializadoras. La industria alimentaria pesa 5.9% y los traders de commodities 5.8%, concentrados en café y cacao; las filiales de exportadores peruanos 4.5%, y los supermercados que compran directo, apenas 1.7%. En café, Keurig Dr Pepper encabeza con US$ 50.7 millones comprados a 26 exportadores, seguido de JDE Peet’s y del grupo Neumann. En cacao destacan Cargill e ICAM. Entre los compradores de fruta, el más diversificado es Shenzhen Oheng, que compra palta y arándano a 74 exportadores peruanos.
Los embarques también muestran cuánto paga cada mercado. En arándano fresco, Taiwán (US$ 8.24/kg), Hong Kong (US$ 8.03/kg) y China (US$ 7.89/kg) pagan por encima del promedio de US$ 7.61/kg, mientras Estados Unidos (US$ 7.50/kg) y Reino Unido (US$ 7.27/kg) pagan menos. En palta, Japón (US$ 2.02/kg) y Reino Unido (US$ 1.98/kg) superan a Países Bajos (US$ 1.94/kg) y a Estados Unidos (US$ 1.82/kg). Y en uva, China, Taiwán y Colombia pagan alrededor de US$ 3.40/kg, frente a US$ 2.72/kg en Estados Unidos, que compra la mitad de la uva peruana.
Lo que viene en el último trimestre
Entre octubre y diciembre de 2025 el agro exportó US$ 4,954.1 millones. Si el último trimestre de 2026 repitiera ese aporte sobre el acumulado corregido, el año cerraría cerca de US$ 14,530 millones, prácticamente igual a los US$ 14,511.8 millones de 2025.
Tres factores van a decidir si se supera. El primero es el precio del arándano, que entra a su pico de embarques con un precio 15.6% más bajo que hace un año. El segundo es el mango, cuya campaña 2026-2027 empieza con una floración dañada en el norte. El tercero son las lluvias que el ENFEN anticipa desde noviembre, que pueden complicar la logística de la uva de Piura justo cuando su campaña viene adelantada. A favor juegan una canasta de fruta fresca que sigue ganando precio y un cacao que, con la base de comparación ya ajustada, debería restar cada vez menos.
