Según registros preliminares de la SUNAT al 4 de agosto de 2026, las agroexportaciones peruanas sumaron US$ 6,373.7 millones FOB entre enero y julio, prácticamente el mismo nivel de los US$ 6,369.3 millones del período equivalente de 2025 — una variación de apenas +0.1%. La cifra de julio, descargada a pocos días de cerrar el mes, tiende a ajustarse al alza en las siguientes actualizaciones de la SUNAT, lo que situaría el acumulado real más cerca de US$ 6,430 a US$ 6,450 millones y la variación interanual en torno a +1%. Aun con ese ajuste, el empate aparente enmascara un movimiento tectónico en la canasta exportadora: el desplome de toda la cadena del cacao borró US$ 473 millones del total, justo los que el resto de los productos se encargó de reponer. Sin el cacao, la agroexportación peruana creció 8.8%.
EL EFECTO CACAO: CUANDO UN SOLO COMMODITY REDEFINE LA LECTURA
Durante 2024 y buena parte de 2025, los precios internacionales del cacao vivieron un rally histórico. El Perú lo capitalizó: entre enero y julio de 2025, el grano de cacao solo — sin contar manteca, pasta ni polvo — generó US$ 570 millones FOB a un precio promedio de US$ 8.97 por kilogramo. Ese mismo grano, en los primeros siete meses de 2026, facturó US$ 214.5 millones a US$ 3.87 / kg. La corrección fue brutal: el precio cayó 57% y el volumen también retrocedió 13%.
La caída no se limitó al grano. Toda la cadena del capítulo arancelario 18 — que agrupa cacao en grano, pasta, manteca, polvo y chocolate — pasó de US$ 945.7 millones a US$ 472.6 millones, exactamente la mitad. La manteca de cacao, segundo eslabón en importancia, se desplomó 51%: de US$ 21.18 por kilogramo a US$ 8.19, aunque el volumen exportado subió de 9,200 a 11,700 toneladas. La pasta cedió 31% y el polvo, 14%. Solo los chocolates elaborados (partida 18.06) resistieron con un crecimiento de 16%.
Para dimensionar el impacto: el cacao explicó el 100% de la caída en la aduana marítima del Callao, que pasó de US$ 2,637 millones a US$ 2,188 millones, un retroceso de 17%. Sin el cacao, el Puerto del Callao habría operado prácticamente estable (-1.1%). Y en el plano geográfico, países como Bélgica (-37%) y Alemania (-32%) — destinos tradicionales del cacao peruano — arrastraron buena parte de su contracción por esta vía.

TRES FRUTAS CONCENTRAN EL CONTRAPESO
Si el cacao restó US$ 473 millones al acumulado, ¿de dónde salieron los US$ 477 millones que compensaron la diferencia? La respuesta tiene nombre: paltas, uvas y arándanos. Juntas, estas tres frutas sumaron US$ 2,601 millones entre enero y julio de 2026, frente a US$ 2,214 millones en el mismo período de 2025 — un salto de US$ 387 millones que representó 81% de todo el crecimiento no cacaotero. Su peso en la canasta total pasó de 34.6% a 40.7%.
Paltas. Siguen siendo el producto estrella con US$ 1,255.7 millones, un avance de 6.3%. El crecimiento fue mixto: volumen estable (686,400 vs. 680,900 toneladas) con un precio promedio ligeramente superior (US$ 1.83 / kg vs. US$ 1.74). El primer trimestre fue particularmente dinámico — enero creció 49% y marzo, 30% — pero julio mostró la primera señal de enfriamiento del año: el valor cayó 10.3% interanual, aunque el precio unitario se mantuvo por encima de 2025. Países Bajos consolidó su posición como principal hub de reexportación, con US$ 456 millones en paltas.
Uvas. Fue el segundo mayor generador de crecimiento absoluto, con US$ 119 millones adicionales para un total de US$ 754.6 millones (+18.9%). Lo notable es que el avance fue principalmente de precio: el valor por kilogramo subió 17% (de US$ 2.46 a US$ 2.87) mientras el volumen creció apenas 2%. El 75% de las uvas peruanas salieron por el puerto de Chancay, que consolida su rol como el eje logístico de esta fruta. La campaña fuerte, como es estacional, se concentró en enero (US$ 459 millones), pero los meses de contraestación (junio, julio) duplicaron las cifras de 2025, sugiriendo una extensión del calendario productivo o bien el ingreso de variedades patentadas con ventanas más amplias.
Arándanos. El producto con mayor dinamismo relativo: creció 48% en valor para alcanzar US$ 590.7 millones, impulsado casi enteramente por volumen (+50%, de 59,800 a 89,700 toneladas). El precio promedio apenas se movió (US$ 6.57 vs. US$ 6.66 / kg en el acumulado), pero la evolución mensual cuenta una historia más compleja. Entre enero y mayo, los precios superaron cómodamente los niveles de 2025, con promedios de US$ 6.50 a US$ 8.41 por kilogramo. En junio, la producción se disparó: las exportaciones pasaron de 4,237 toneladas en junio de 2025 a 10,366 en junio de 2026, y en julio el volumen prácticamente se duplicó — de 15,853 a 30,578 toneladas. Esa inundación de oferta comprimió el precio de julio a US$ 5.50 / kg, frente a US$ 8.10 el año anterior. La campaña peruana arrancó antes y con más fuerza, lo que sugiere una expansión significativa del área productiva que el mercado internacional aún está absorbiendo.

EL SEMESTRE PARTIDO EN DOS
La evolución mensual revela un período con dos mitades bien distintas. El primer trimestre (enero–marzo) creció 9.6% respecto al mismo período de 2025: US$ 2,822 millones frente a US$ 2,576 millones. Si se excluye el cacao, el avance fue de 16.2%.
El segundo bloque (abril–julio) se contrajo 6.4%: US$ 3,552 millones frente a US$ 3,793 millones. Sin cacao, el crecimiento fue de apenas 3.4%. Dos factores explican el cambio de tendencia: el progresivo abaratamiento del cacao a lo largo del período — en julio, el precio del grano tocó US$ 2.50 por kilogramo, el más bajo de todo el período — y la caída del café a partir de junio.
Café. El grano verde peruano acumuló US$ 473.6 millones entre enero y julio, frente a US$ 509.7 millones en 2025 (-7%). Como en el cacao, la contracción fue de precio, no de volumen: las exportaciones crecieron 8.6% en tonelaje (80,100 vs. 73,800 toneladas) pero el precio promedio cayó 14.5% (de US$ 6.91 a US$ 5.91 / kg). El primer bimestre mostró precios altos y crecimiento explosivo (+135% en enero), pero a partir de abril los precios cedieron sistemáticamente frente a 2025, y en julio — mes pico de la campaña cafetalera — el valor por kilogramo bajó a US$ 5.02 frente a US$ 6.95. El efecto fue particularmente visible en Alemania, cuyas importaciones de café peruano cayeron US$ 44 millones, más que toda la caída cacaotera del mismo destino.


EL MAPA DE DESTINOS: PAÍSES BAJOS SUBE, ALEMANIA BAJA
Dos destinos captaron el 49% de las agroexportaciones: Estados Unidos (US$ 1,999.5 millones, +1.5%) y Países Bajos (US$ 1,115.4 millones, +13.5%). La participación combinada de los dos principales mercados se mantuvo estable.
La novedad está en los movimientos de segundo y tercer anillo. Colombia fue el mercado con mayor crecimiento absoluto fuera de los Países Bajos, saltando de US$ 144.5 a US$ 199.2 millones (+38%), impulsado por la aparición de envíos de aceite de palma (US$ 27.6 millones que no existían en 2025), azúcar y uvas. Reino Unido avanzó 11% hasta US$ 257 millones. Rusia, pese a las tensiones geopolíticas, creció 19% hasta US$ 60.2 millones.
En la otra dirección, Alemania fue el mercado de mayor retroceso: de US$ 194.7 a US$ 132.4 millones (-32%). Incluso sin el cacao, la caída fue de 29%, explicada casi enteramente por el café. Bélgica perdió 37%, con el cacao representando más de la mitad de la contracción. Japón retrocedió 21%, también arrastrado por el cacao.
A nivel de bloque, Norteamérica concentró 38.1% del valor (US$ 2,427.5 millones, +1.5%), Europa 37.1% (US$ 2,367.8 millones, +0.1%) y Latinoamérica 13.5% (US$ 861 millones, +2.5%). Asia fue el único bloque en contracción: -10.9% hasta US$ 581.2 millones, donde China cayó 4.4% hasta US$ 187 millones.
LOS PUERTOS DE EMBARQUE: CALLAO DOMINA, CHANCAY MIRA A ASIA
Los datos de manifiestos de carga marítima — que a diferencia de las declaraciones aduaneras registran el puerto físico de embarque — permiten trazar la geografía logística real de las exportaciones. El Puerto del Callao sigue concentrando la mayor parte del tonelaje agroexportador: 1.3 millones de toneladas entre enero y julio, equivalentes al 57.6% del total embarcado. Dentro del puerto, DP World manejó el grueso de la carga con un crecimiento de 7.4%, mientras que APM Terminals retrocedió 32%, una redistribución interna significativa.
El terminal portuario de Paita fue el segundo puerto con 639 mil toneladas (29.4%), funcionando como eje del norte agroexportador: por sus muelles pasaron paltas, mangos, bananos, arándanos, limones y café. El terminal portuario de Paracas, tercer puerto con 159 mil toneladas (7.3%), consolidó su rol como salida natural de la uva iqueña, que representó el 57% de su tonelaje.
Finalmente, el terminal portuario de Chancay embarcó 82 mil toneladas, una participación de 3.8% en peso que aún lo ubica lejos de los tres principales, pero con un perfil de destino que lo distingue radicalmente del resto: el 50% de su tonelaje fue a China, seguido de Colombia (18%) y México (15%). Ningún otro puerto peruano tiene esa orientación asiática. Su canasta también mutó respecto a 2025: las paltas desplazaron al aceite de palma como producto principal (40% vs. 37% el año anterior), las uvas triplicaron su peso hasta representar el 11% del volumen, y aparecieron envíos de banano (6%) que antes no pasaban por ahí.
MÁS ALLÁ DE LOS TRES GRANDES: LOS PRODUCTOS QUE MUEVEN LA SEGUNDA LÍNEA
El capítulo de frutas frescas (capítulo arancelario 08, que incluye paltas, uvas, arándanos, mangos, cítricos y otras frutas) sumó US$ 3,660.8 millones (+13.8%), confirmando que la fruta fresca es el motor dominante de la agroexportación peruana. Los mangos, pese a un menor volumen (-9.7%, a 166,600 toneladas), lograron un avance de 15% en valor gracias a un precio por kilogramo 28% más alto, un fenómeno vinculado a las condiciones climáticas de la campaña.
Las mandarinas, con US$ 127.7 millones (-16%), registraron una contracción por volumen: las 102,500 toneladas de 2026 quedaron 22% por debajo de las 131,700 de 2025, aunque el precio mejoró levemente. La quinua siguió su recuperación, creciendo 22% hasta US$ 98 millones con volúmenes que pasaron de 29,900 a 34,500 toneladas. Los bananos frescos también tuvieron un buen enero–julio (+25%, US$ 91.9 millones), impulsados tanto por precio (+12%) como por volumen (+11%).
Un segmento emergente fueron las frutas exóticas agrupadas en la partida 08.10.90 — aguaymanto, pitahaya, granadilla, chirimoya, guanábana. Este grupo creció 32% hasta US$ 161.2 millones, reflejando la diversificación de la oferta exportable peruana hacia especies de nicho con mayor valor agregado.
En el terreno negativo, las frutas congeladas retrocedieron 7% hasta US$ 242.5 millones, las legumbres preparadas cayeron 14% a US$ 126.8 millones, y los espárragos preparados siguieron su declive estructural con un retroceso de 13%.
LO QUE DICE LA CIFRA DE FONDO
El acumulado de US$ 6,373.7 millones entre enero y julio de 2026 es, con los matices de la información preliminar, el más alto registrado para ese período. Para dimensionarlo: en enero–julio de 2019 — previo a la pandemia — el total era de US$ 3,207 millones; en 2010, de apenas US$ 1,077 millones. La agroexportación peruana se ha sextuplicado en valor en poco más de década y media.
Pero la aparente estabilidad de 2026 respecto a 2025 esconde una doble vulnerabilidad. La primera es la dependencia de precios de commodities agrícolas: el cacao demostró que un solo producto puede borrar el crecimiento cuando sus cotizaciones se corrigen. La segunda es la creciente concentración: tres productos — paltas, uvas y arándanos — representan ya el 41% del total, frente a 35% un año antes. Si alguna de esas tres especies enfrenta un choque de precio o producción, el efecto será difícil de absorber.
El período también deja una pregunta abierta para lo que resta del año: la caída de precios del café y del cacao seguirá presionando los totales, pero la nueva campaña de arándanos — que ya mostró su fuerza en junio y julio — podría ser la más grande de la historia peruana. Si los mercados absorben el volumen sin comprimir demasiado los precios, el 2026 todavía podría cerrar con un récord.
